El hombre de la (buena) estrella

La vida roja

No le perdonan el éxito. No le perdonan el fracaso. El juego, no le perdonan; la belleza. No le perdonan el riesgo. No le perdonan los errores, los aciertos. No le perdonan el equivocarse. No le perdonan el tener razón. No le perdonan el amigo, el yerno, la chancha, los veinte y la máquina de hacer chorizos. El barrio barro, no le perdonan; la villa en el origen, en el fondo del corazón, en la parte de atrás de la mirada, en la parte de adelante de la memoria. No le perdonan la joggineta, el traje gris no le perdonan. No le perdonan que haya sido lo máximo, no le perdonan que ya no lo sea, no le perdonan que lo siga siendo. Que sea un atrevido, no le perdonan. Que venga del barro y que toque las estrellas, ¡dónde se ha visto! La buena estrella, no le perdonan…

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